viernes, 3 de julio de 2009

UN AMOR IMPOSIBLE


UN AMOR IMPOSIBLE
Cuenta la leyenda que una joven mariposa, de cuerpo frágil y sensible,
volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vio una estrella muy
brillante, y se enamoró.
Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre
que había descubierto lo que era el amor.
- ¡Que tontería!, -fue la fría respuesta que escuchó-. Las estrellas no
fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate
un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas.
Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la
madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. "Qué
maravilla poder soñar", pensaba.
La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió
que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para
demostrarle su amor.
Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero
consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó
que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la
estrella.
Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la
separaba de su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando
veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en
dirección al firmamento.
Su madre estaba cada vez más furiosa:
-Estoy decepcionada con mi hija -decía-. Todas sus hermanas, primas y
sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las
lámparas. Sólo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de
una mariposa:
-Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de
alcanzar.
La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió
irse de la casa. Pero en el fondo, como por otra parte siempre sucede, quedó
marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón.
Así, durante algún tiempo, intentó olvidar a la estrella y enamorarse de la
luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los
colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las
más bellas catedrales del mundo.
Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la
vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su
itinerario en dirección al cielo.
Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana
llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza.
Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a
todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las
ciudades llenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y
sobrinas, ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los
océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada
minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era
ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso.
Pasó mucho tiempo y un buen día decidió volver a casa. Fue entonces que supo
por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las
mariposas que había conocido, ya habían muerto quemadas en las lámparas y en
las llamas de las velas, destruidas por un amor que juzgaban fácil.
La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella,
vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e
interesantes. Y comprendiendo que, a veces, los amores imposibles traen
muchas más alegrías y beneficios que aquéllos que están al alcance de
nuestras manos.
Paulo Coelho ................................**grace**

2 comentarios:

tia elsa dijo...

Siempre es bueno soñar por un amor imposible. Besos tìa Elsa.

El Negro Cortés dijo...

Los sueños
sueños son
pero a veces
se hacen realidad!